La Empatía, factor determinante para un desarrollo sostenible y sustentable

    Manos de mujer sosteniendo una pequeña planta verde.

     

    La Empatía, factor determinante para un desarrollo sostenible y sustentable

    E l mundo globalizado o glocalizado -depende de la perspectiva desde donde se mire- es un contexto que demanda más que un conjunto lecturas y análisis superficiales o economicista para comprender la forma de actuar y de valorar la realidad de las personas, somos más que datos comerciales o estadísticas cuantitativas. Hoy es necesario, para generar desarrollo sostenible y sustentable (de largo tiempo y de un impacto positivo en la vida de la gente), atender la mirada de quienes forman parte de una organización, no solo desde sus historias personales o perfiles profesionales, sino mirarlos también desde su pertenencia y participación en lo que llamaré la macrohistoria (la historia de sus propios contextos). .

    En el contexto actual, donde la humanidad cuenta con herramientas de comunicación y de intercambio cultural y económico de gran impacto y cuando estamos enfrentado el fenómeno de la hiperinformación, urge identificar desde dónde enfrentamos el desarrollo tecnológico y los retos que nos demanda la conexión entre personas que pertenecen a realidades muy distintas; no es igual comprender el universo aymara (que son parte del mercado o de la sociedad de consumo) que a un poblador que republicano y urbano.

    "Una empresa no puede mirar su expansión territorial (crecimiento de su mercado de consumo) sin atender las condiciones y características propias de las culturas o de la densidad poblacional (...)"

     

    Una empresa no puede mirar su expansión territorial (crecimiento de su mercado de consumo) sin atender las condiciones y características propias de las culturas o de la densidad poblacional. Es así que ingresar al mercado uruguayo supone saber que este es un territorio culturalmente homogéneo y que cuenta con una población de 3.457 millones (Banco Mundial-2017), mientras que ingresar al mercado brasilero (entiéndase a su sociedad) supone tener en cuenta que se enfrenta a un contexto con una densidad poblacional de 208.385.000 millones (Censo 2018) que está dividido en una multiplicidad cultural de más de 280 grupos étnicos, de los cuales se estima que 40 de esos grupos no forman parte de la dinámica urbana o de la sociedad de consumo. En el caso del Perú, donde el INEI (2019) estima que se cuenta con una población de más de 33 millones de habitante tenemos un universo poblacional segmentado por patrones culturales muy definidos, no solo son consumidores, la pertenencia cultural hace que deban ser entendidos como un tipo determinado de consumidores, que requieren de un código comunicacional específico, uno que responde a sus costumbres.

    Por ello comprender el universo de nuestros colaboradores en las empresas supone entender a las personas desde sus historias, de esa manera podemos componer formas de comunicación más efectivas y eficientes, pues la empatía consiste en conectarnos con el otro desde sus propio universo de significados, no imponer, sino conciliar formas de ver el mundo, para desde esa comunión generar desarrollos sostenibles y sustentables.

    Comprender el mercado y a sus actores supone aprender a mirar las realidades socioculturales desde diversas perspectivas disciplinarias, desde la psicología, pero también desde la historia, desde el marketing y los Recursos Humanos, pero también desde la antropología y la filosofía, pues la complejidad de la criatura humana así lo demanda. Somos la única especie en el planeta que organiza el mundo con cemento, como segmentación de mercados, con visiones y planificaciones de desarrollo de corto, mediano y largo plazo. Somos la especie que mayor impacto tiene en el desarrollo del ecosistema, por ello es importante comprendernos no desde una perspectiva sino desde múltiples.